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Palabra de seguridad: cómo detectar estafas con voces deepfake

Las voces generadas por IA suenan cada vez más reales. Una palabra de seguridad preacordada es la forma más simple y efectiva de confirmar que quien llama es realmente quien dice ser y evitar fraudes o secuestros virtuales.

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Adulto mayor corta una llamada urgente mientras una tarjeta familiar de verificación queda junto al teléfono
(CC BY 4.0 — libre difusión con atribución a Q Company)

Las estafas que usan voces deepfake generadas por inteligencia artificial ya no son ciencia ficción. En los últimos años se han multiplicado los casos donde delincuentes clonan la voz de un familiar o un jefe para pedir dinero urgente, datos sensibles o accesos. Lo peor es que cada vez suenan más naturales y duran más tiempo en la llamada.

Ante esta amenaza, una medida sencilla pero muy efectiva está ganando terreno: la palabra de seguridad. Se trata de una frase o término acordado de antemano entre las personas que se comunican habitualmente y que solo ellos conocen. Si la persona del otro lado de la línea no la menciona o no responde correctamente cuando se le pregunta, es una señal clara de que algo anda mal.

Cómo funciona una palabra de seguridad

Supongamos que tenés un acuerdo con tu mamá: cada vez que te llame para algo importante, tiene que mencionar la palabra “mateamargo” en los primeros 30 segundos de la conversación. Si recibís una llamada urgente donde “ella” te dice que está en el hospital y necesita que le hagas una transferencia, pero nunca dice la palabra acordada, cortás y llamás al número real de tu mamá para verificar.

El mismo sistema sirve en empresas. Un gerente y su contador pueden acordar que toda instrucción de pago debe incluir la frase “el café está frío hoy”. Si llega una llamada de voz que suena idéntica pero no menciona la contraseña, se ignora.

Por qué es efectiva contra deepfakes

Las herramientas de IA actuales pueden clonar una voz con solo unos segundos de audio público. Sin embargo, todavía no pueden adivinar una palabra o frase secreta que nunca se dijo en voz alta en internet. Ese es el punto débil que aprovecha este método.

Además, no requiere comprar software ni instalar aplicaciones complejas. Solo hace falta sentarse una vez con las personas de confianza y definir una o dos palabras de seguridad por relación. Lo ideal es que sea algo neutro, fácil de recordar y que no aparezca naturalmente en una conversación urgente.

Pasos para implementar tu propia palabra de seguridad

  1. Elegí con cada persona clave (padres, hijos, socios, contador) una palabra o frase corta que solo ustedes conozcan.
  2. Definí el contexto: en qué situaciones se usará (transferencias, pedidos de datos, emergencias).
  3. Acordá una segunda palabra de “alarma” para cuando alguien sospeche que está siendo víctima de una estafa y quiera avisar sin que el estafador se dé cuenta.
  4. Probá el sistema llamándose mutuamente y verificando que ambos recuerden usarla.
  5. Revisá el acuerdo cada seis meses y cambiala si creés que se filtró.

Casos reales que se podrían haber evitado

En distintos países ya se reportaron estafas donde los delincuentes usaron deepfake para hacerse pasar por el hijo de una persona mayor y pedir dinero para “salir de la comisaría”. En otros casos, se clonó la voz del CEO de una empresa para ordenar una transferencia urgente a un proveedor falso. En casi todos los casos, una palabra de seguridad simple habría detenido el engaño en el primer minuto.

Complementá con otros hábitos básicos

La palabra de seguridad no reemplaza otras buenas prácticas. Siempre verificá por un canal alternativo (mensaje de WhatsApp desde otro teléfono, videollamada con imagen, o directamente llamando al número conocido). Evitá tomar decisiones rápidas bajo presión y nunca compartas códigos de verificación por teléfono.

Además, mantené actualizado tu teléfono y usá aplicaciones de videollamadas con verificación de identidad cuando sea posible. Los deepfakes de voz siguen avanzando, pero los hábitos simples como este siguen siendo una de las barreras más efectivas que tiene el usuario común.

Recordá: si la voz suena perfecta pero no menciona la palabra acordada, cortá la llamada. Mejor perder 30 segundos que caer en una estafa que puede costar mucho más.

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